lunes, 20 de agosto de 2012

Martín (Hache), 1997



Adolfo Aristarain nos deleita con esta película sencilla en cuanto a medios que, sin embargo, logra mantener al espectador delante de la pantalla durante dos horas de metraje.

Si tuviera que definir de qué va Martín (Hache) diría que lo importante no es de qué trata sino qué temas se tratan, y ante la pregunta “¿Cuáles son estos temas?” mi respuesta sería “los principales problemas sociales y emocionales a los que nos vemos expuestos día a día y que, actualmente (por desgracia) después de 15 años, siguen presentes”.

La brillantez de la película reside en el guión, el cuál tiene una gran solidez gracias a la buena construcción previa de los cuatro personajes principales, interpretados por Federico Luppi, Juan Diego Botto, Eusebio Poncela y Cecilia Roth, los cuales muestran luz propia y una personalidad muy definida, cada uno con las cosas claras, al menos aparentemente.
A su vez, otro punto clave de la película son los diálogos, dotados de una gran inteligencia, sutileza y sencillez, sin perder en ningún momento la carga emocional. De esta manera, van a reflejar lo sencillo y a la vez complejo que es el ser humano, con todas las contradicciones que esto implica. Son fruto de la filosofía de vida que quiere transmitir el autor, destacando conceptos como la verdad, el desengaño, la libertad y la sobre todo el “descaro”, no entendido como algo peyorativo, sino al contrario, como una capacidad de enfrentarse al mundo sin tapujos y diciendo lo que uno piensa, sin filtro de ningún tipo. Eso es uno de los puntos fuertes de la película. A continuación dejo un link con una recopilación de frases y diálogos de la película: 

No obstante el un hilo conector de la película no son las diferencias entre ellos, sino una el rasgo que los cuatro comparten, que nos es otra cosa que la perseverancia con la que cada personaje defiende su mundo. De esta forma, lo que se puede apreciar es que el director, a través de sus personajes niega y reconstruye la realidad, dotándoles de una cosmovisión propia, a su vez surge de una lucha interior para encontrar una identidad sólida y genuina, luchando para no acabar cayendo en una forma estereotipada y poco reflexionada de percibir el mundo que les rodea. Esto hará que la película esté dotada de algo que, por lástima, no abunda en la sociedad capitalista en la que nos encontramos que es el espíritu crítico. Como muestra de ello, y a modo de despedida, os dejo un extracto de la película en la que Eusebio Poncela (que da vida al personaje de Dante), pone de manifiesto este carácter rupturista y transgresor. La escena se sitúa en el contexto de un actor de teatro que está representando un papel en una obra de carácter revolucionario, que de repente deja de actuar para reprochar al público la hipocresía e incoherencia a la que ha llegado la sociedad de consumo.
Que les aproveche.

2 comentarios:

  1. ¿Y qué piensas de Un lugar en el mundo?

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  2. Es una gran película. Gracias por seguirme. Siempre tuyo. J

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